¡Testimonios!

Raúl Arce - Ceuta

3 meses antes del viaje, debido a unos problemas dejé la Iglesia, pero en ese entonces ya estaba inscrito para la peregrinación “Covadonga 2018”, intenté que mi madre me quitara del viaje, y mi madre insistió en que yo fuera. Cuando llegó el día de la peregrinación yo iba con una mentalidad de: “no sé qué pinto yo con estos capillitas”, y en la primera misa no respondí a ninguna de las partes, pero por alguna razón, al día siguiente sentí la necesidad de hablar con el obispo, para ver si él podría ayudarme a volver a la Iglesia, de alguna manera me di cuenta que me encontraba un tanto vacía sin la Iglesia, y al confesarme con D. Rafael, recordé que al igual que pasé tiempos malos, Dios me dio a conocer a muchas de las personas que son ahora mis amigos, y quería darle las gracias, y qué mejor manera, que hablando con la persona que siempre te ha querido y nunca te dejaría ni aunque tú lo quisieras, la persona que hace posible lo imposible, y que todos los cristianos conocemos, algunos más y otros menos, pero Él es Dios para todos, y estará con todos.

Cristóbal - Los Barrios

Asturias, Asturias este año escuchaba esta palabra y dudaba…. Voy… O no voy….
Al final acabe dediciendo de ir ya que notaba que Jesús me llamaba… Hacía unos meses que creia que Jesús Me había dejado y es lo que pensamos en circunstancias malas… Pero lo que no sabemos es que lo dejamos nosotros a el!! En esta bonita peregrinación en la que peregrinamos a la Santa Cueva ha sido una reconciliación con Jesús en la que me he dado cuenta que Él siempre está ahí y los que nos vamos somos nosotros!!! A sí que os animo que vengáis que es una experiencia única y conoces a muchos amigos de verdad!!!

Pablo - Ceuta

Durante los últimos meses he vivido unos momentos muy difíciles en mi vida y que me han causado mucha angustia y dolor en mi. Cuando vi el anuncio de la peregrinación pensé que me podría ayudar a encontrarme a mí mismo y ser como era, sin añadidos artificiales y poder emendar los errores del pasado, fue maravilloso, nunca había estado tan en contacto con el padre y con María en la advocación de la Santina de Covadonga. Conocí a unos jóvenes estupendos llenos de fe y con ganas de comerse el mundo, jóvenes que son mejores personas que yo, jóvenes que de verdad Dios les ha tocado y que no tienen miedo al futuro que les prepara, pero sin duda, en este viaje Dios me ha dado quién soy yo y me ha ayudado a reafirmarme en mis principios, Dios me ha dado a Pablo y ha curado la herida que tanto daño me ha producido, esa herida ha sido sanada por el y me ha dado el medicamento de ser como soy, sin falsas maneras y dando lo mejor de mi. Por eso finalizo diciendo gracias al señor obispo y sus presbíteros por su gran ayuda espiritual, a todas las consagradas que nos han acompañado,y a vosotros por sentirme como un verdadero joven de la diócesis, y a Dios por darme la vida de nuevo. Que Santa María de África os proteja en vuestro caminar.

Francis - San Fernando

Al comenzar el verano y ver la cantidad se planes que tenía por delante, estaba tan ilusionado como un niño pequeño el día de los reyes magos, primero el campamento de niños, luego el de juveniles y más tarde la peregrinación… Aunque al volver del campamento de juveniles enfermo, venía con las pilas cargadas al haber estado cerca del Señor, no sería ni la mitad de lo que me acercaría en la peregrinación. Llegaba en una situación complicada con mi familia, y con algunos impedimentos para ir. Finalmente gracias a Dios pude ir y tener la oportunidad de conseguir crecer en la fe y participar de las gracias que el Señor nos regaló cada día del viaje. Aunque es cierto que conocí a mucha gente que antes no conocía, y que afiance lazos de amistad con algunas personas que ya conocía de antes, lo que de verdad me hizo crecer y madurar en la peregrinación fue la presencia de Dios. Cada día nos regalaba momentos especiales en los que no podíamos desaprovechar ni un segundo de su gracia, misas, oraciones, momentos de risa, juegos, cantos…
Podría elegir muchos momentos de la peregrinación en los qué sentí que Dios estaba conmigo, pero me quedo con una única hora que tuvimos de exposición del Santísimo cuando fuimos a visitar a las monjas Clarisas, pues para mí fue el momento mágico en el que Dios y yo estuvimos cara a cara personalmente, en el que le encomendé mi vida, para poder tener la claridad de aceptar siempre su voluntad y discernir cada momento para hacer lo correcto.
Ahora al haber acabado el viaje, no dejo de darle gracias al Señor por haberme permitido disfrutar de esta peregrinación en compañía de todas estas personas que han hecho posible que nuestra fe personal haya crecido otro poquito más.