Campamento Benaocaz ’14

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«¡Qué bien se está aquí!»(Mt 17,4). Con este lema empezamos el campamento y con este lema lo hemos acabado echando de menos todos los momentos vividos entre nosotros.
Unos 30 chavales de la Diócesis han compartido en Benaocaz, en el albergue «Las Moreras» de la sierra de Cádiz, una experiencia inolvidable. Han sido días de conocimiento mutuo, de diversión, juegos nocturnos, piscina, catequesis, Misa, oración,…en los que hemos podido encontrarnos con Dios y conocernos entre nosotros. Se notó mucho el fruto de estos días en el simple hecho de que el primer día que cogimos el autobús íbamos todos separados o sentados con nuestros amiguitos y sin embargo el día de vuelta estábamos todos sentados juntos riendo y cantando.

Lo mejor de todo es que no hemos hecho cosas extrañas que no podamos hacer ahora cuando llegamos a nuestra casa. Hemos jugado en la piscina con pelotas de goma, hemos metido la cabeza en barreños de agua con colocao, hemos ido de excursión a la montaña,hemos rezado por la mañana y asistido a la Eucarisitía, nos hemos confesado,…y hemos conocido a un montón de gente maravillosa que podremos seguir viéndola en las distintas actividades que propone la Delegación de Juventud. Y en el centro del campamento ha estado el Señor, que ha sido el que nos ha unido a todos y nos ha ido transformado poco a poco el corazón.

Aunque en la despedida hubo muchas lágrima, porque algunos éramos de distintos lugares de la Diócesis, tenemos la seguridad de que si somos fieles a las pequeñas cosas que hemos aprendido en el campamento la alegría que tenemos ahora nadie nos la podrá quitar y así también podremos decir en nuestra casa, en medio de nuestros amigos, en el instituto: «¡Qué bien está aquí!»